Hay una pregunta que nuestros clientes nos suelen hacer todo el tiempo: ¿Por qué debería el radiólogo o el hospital pagar miles de pesos por un monitor de Grado Médico si puede comprar una pantalla fantástica de 100 pulgadas en la tienda de la esquina y hasta trae de regalo una suscripción a Netflix? Por esa razón hemos concentrado algunas razones sustentables basadas en argumentos críticos, que esperamos sean fáciles de entender y transmitir a los radiólogos e integradores con poca experiencia y/o conocimiento técnico que desean contestar esta incógnita a sus clientes.

Un monitor comercial o convencional (Denominado COTS) no muestra la información en el formato adecuado iniciando desde condiciones básicas como podrían ser luminosidad, tamaño o dimensión por mencionar algunos aspectos... las cuales son indispensable cuando la información a visualizar proviene de un equipo médico. Como su nombre indica los monitores “comerciales o convencionales” están diseñados para espacios diferentes al entorno médico, principalmente como oficinas, restaurantes, ver películas, un partido de fútbol e incluso para mostrar documentos que aparezcan como una página impresa. Por tanto, los atributos de rendimiento y visualización se diseñan en gran medida para que sean capaces de mostrar información de acuerdo al lugar, formato o perfil para el que fueron construidos.

Al realizar diversas pruebas técnicas con ingenieros expertos en paneles de visualización hemos podido llegar a la conclusión que desde un monitor convencional puede tener una pérdida de hasta un 20% de la información visual solo por la cuestión del formato en comparación de un panel grado médico, un ejemplo claro de esta aseveración podría ser cuando intentamos ver imágenes radiológicas digitales en formato DICOM provenientes de un mastógrafo o resonancia magnética las cuales son comúnmente más prominentes y con una relación de aspecto más alta o grande (4:3), es muy común que los equipos convencionales al detectar un tamaño ajeno al modo en que fueron constituidos (16:9 en su mayoría) realicen una compresión aunque la misma distorsione, comprima o corte la imagen, ya que es claro que su único propósito u objetivo es que el espectador observe el total del contenido sin importar preservar su forma nativa.

Otro punto a destacar, pero no menos importante es el que podemos conocer a través de las normativas del uso de monitores de grado médico provenientes del colegio americano de radiología (ACR) y otros órganos regulatorios internacionales, las cuales indican la luminancia calibrada con la que el radiólogo debe realizar un diagnóstico por imagen según su especialidad, mismas normativas que no pueden ser cubiertas ni soportadas por los equipos que no son de grado médico por muy caros e innovadores creas que estos sean (Eso incluye por supuesto los displays que se han vuelto muy populares con pantalla de retina de la marca que tiene una manzana mordida) evidentemente un monitor convencional no está pensado en cubrir las normativas antes expuestas, razón por la cual pasan por alto dicha necesidad y pueden generar pérdida a la capacidad visual del ojo del radiólogo para detectar ligeras diferencias que podrían ser vitales para extender un diagnóstico adecuado.

No me mal interpretes... es hermoso destapar productos de la manzana mordida ¡lo admito! por lo que te recomiendo sigas utilizando el poder de su procesamiento de datos de tu equipo con la manzana pero con la ayuda de un monitor de grado médico, en donde entonces si tendrás una verdadera experiencia de un flujo de trabajo óptimo.

Me gusta destacar siempre los sensores incorporados en nuestros productos para diagnóstico, los cuales además de certificar que la calibración del monitor sea la adecuada respecto a la modalidad o especialidad del radiólogo, miden la luz ambiente y la comparan con el nivel de salida de la pantalla, para adecuar la respuesta a la luz ambiente, esto entre muchos otros beneficios cuida al radiólogo del cansancio visual y hace que el desgaste diario que sufre sea más ligero.

Un monitor de Grado Médico generalmente mantiene un registro y seguimiento de informes de calibración, los cuales son muy útiles para respaldar el diagnóstico de un radiólogo que sea cuestionado por razones legales, los mismos permiten demostrar que cuando se realizó el estudio, no hubo ninguna razón técnica que afectará o modificara el diagnóstico de la patología, obviamente esta pareciese una razón muy poderosa y única, sin embargo no lo es... poseer los registros de calibración permiten también al radiólogo asegurarse del correcto funcionamiento del monitor y por consecuencia alargar su tiempo de vida. ¿A quién no le gusta cuidar su inversión?

En conclusión este artículo no tiene más que la intención que hacerte saber la importancia del recomendar, promover o adquirir monitores de grado médico y el impacto que tiene en la vida de las personas que lo utilizan la pregunta obligada al radiólogo siempre será ¿Cuánto valen tus ojos?, no solo es una cuestión de mercadotecnia de un fabricante, o la idea que te comentó tu amigo radiólogo que se sienta aún lado tuyo con los lentes ultravioleta, es un estilo de vida que puede ayudar a mejorar tu productividad, asertividad y por supuesto cuidar tu inversión, dado que un monitor de grado médico puede tener un tiempo de vida útil hasta de 7 años o más, mientras que tu monitor de 100 pulgadas que te costó la mitad de precio, lo tendrás que cambiar por lo menos 2 veces en el mismo periodo, claro que tu pantalla perderá color y generará detalles después del primer año y terminará posiblemente en el cuarto de invitados de tu casa mucho antes.